ACERCA DE MÍ
Nací en México, una tierra de contrastes y colores, cuna de antiguas civilizaciones y de un espíritu indomable. Desde mis primeros años, descubrí en la poesía, la literatura y la historia universal una fascinación que encendió en mí un amor eterno por las palabras y las ideas. En mi interior habita un amante de la madre naturaleza y de los misterios del universo, de la contemplación serena de un bosque o el rugir indomable del mar. Esta sensibilidad natural ha sido mi inspiración constante y mi refugio.
La literatura me llamó desde el inicio con la pasión de los autores del Romanticismo, a quienes considero mis primeras guías en el arte de contar historias. De ellos, aprendí la profundidad de los sentimientos y el poder del drama humano. Me he sumergido en las tragedias griegas, bebiendo de la sabiduría ancestral que explora el destino y la virtud, la ambición y la pérdida. Shakespeare, con su dominio del alma humana, ha sido un faro en mis estudios, desentrañando cada rincón de la psicología y la moral, trazando personajes que son espejos de las pasiones que gobiernan nuestra existencia.
Los grandes novelistas como Alejandro Dumas, Honoré de Balzac y Benito Pérez Galdós también han dejado en mí una marca imborrable. Con Dumas, he navegado en la aventura, el honor y la venganza; con Balzac, me he perdido en los intrincados salones de la alta sociedad y los rincones sombríos de la naturaleza humana; y con Galdós, he aprendido a mirar con ternura y realismo la complejidad de la vida en su crudeza y belleza. A través de sus obras, he comprendido la maestría de un escritor para moldear vidas y mundos enteros en sus páginas, y en ello encuentro la inspiración para construir mis propias historias, complejas y apasionadas, llenas de personajes que respiran en cada línea.
No sólo me he nutrido de la literatura. He leído a los grandes filósofos, cuya claridad y profundidad han ampliado mi visión y comprensión del mundo. De Platón y Aristóteles a Nietzsche y Sartre, he recorrido el laberinto del pensamiento humano, y en sus ideas, a veces contradictorias y siempre provocadoras, he encontrado el combustible para mis propias reflexiones. La filosofía, la ciencia y las artes son para mí universos entrelazados que enriquecen mi escritura, pues un escritor sin conocimiento del pensamiento es como un arquitecto sin planos: carece de la estructura y de la profundidad que sólo las ideas pueden proporcionar.
La música ha sido otro de mis grandes amores. Me fascinan los grandes compositores clásicos: Beethoven, Mozart, Tchaikovsky, Bach, Vivaldi y Brahms, quienes han dejado en mí el gusto por lo sublime, por la melodía que exalta los sentimientos y que refleja, en su armonía, el orden y el caos del cosmos. Sin embargo, también me apasiona el metal, en especial el power metal y sus variantes sinfónicas, donde encuentro una fuerza arrolladora y épica que se asemeja a las grandes epopeyas de la literatura. Estas influencias se reflejan en mis escritos, donde busco la intensidad, la grandeza y la energía que resuenan en cada acorde y en cada verso.
Como escritor, me considero un alquimista de las emociones y las ideas, un amante de las palabras y de los mundos imaginarios. Mi objetivo es no sólo contar historias, sino invitar al lector a un viaje por los laberintos del alma humana, a enfrentar sus propias sombras y sus sueños. Busco crear personajes que sean tan reales y complejos como la vida misma, y tramas que, aunque fantásticas, se sostengan en los conflictos eternos de nuestra humanidad.
Mi escritura es mi legado y mi ofrenda; es el reflejo de un ser apasionado y curioso, comprometido con la belleza, la verdad y la imaginación. En cada palabra, en cada historia, habita un fragmento de mi ser y de los grandes que me precedieron. Soy un narrador de destinos y tragedias, un poeta de la aventura y del dolor, y, sobre todo, un ferviente defensor del poder de la palabra.











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